sábado, 7 de julio de 2012

El nuevo retoño ha llegado

Dicen que no es lo mismo llamar al diablo que verlo llegar, este no es el caso, directamente diría yo, porque tener un nuevo hijo va abriendo una infinidad de puertas y oportunidades, así como la cantidad de responsabilidades que esto conlleva. No me quejo, realmente tener una nena nueva en casa ha sido una bendición, como familia estamos interactuando más, como madre tengo MENOS tiempo libre, pero adoro estar en casa con mi niñas, no es que todo es color de rosa siempre, pero vamos bien cerquita.

Emilia llegó de carreras, cambió los planes de todo el mundo e hizo las cosas a su manera. Lo que era la cita de las 39 semanas y un parto normal se convirtieron en cesárea y llegada a este mundo de nuestra más pequeña princesa.

No sé de qué manera me las voy a arreglar para lograr cuidar de esta personita que tiene 4 libras, que no tiene fuerzas para comer y que llora de una manera ensordecedora. Realmente nunca pensé que esta miniatura pudiera llegar a ser tan pequeña.

Es interesante ver cómo todo en la casa se ajusta para que yo pase más tiempo con la bebé y para que trate de descansar (que es algo nulo en estos días, pero ya llegará el momento). Las niñas van en su día a día con la rutina sin cambios y Bernardo adaptándose a todo este meneo que hay en la casa.

Es maravilloso ver los cambios que va dando Emilia, que aunque yo casi ni los noto, están ahí y palpables.

Ya serguiremos con este relato, porque de seguro que Emilia será la protagonista de muchas historias futuras.

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